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The Rev. Paula Clark is Officially Bishop-Elect

Standing Committee receives canonical consents to election

The Rev. Paula Clark officially became bishop-elect of the Diocese of Chicago on February 10, when the diocese’s standing committee received word that the required majority of bishops with jurisdiction and standing committees in dioceses across the church had consented to her election.

“The Diocese of Chicago is thrilled that the Rev. Paula Clark is our bishop-elect. Her deep grounding in faith, passion for justice, delightful sense of humor and tremendous skills in leadership equip her to lead our church in today’s world. Getting to know Bishop-elect Paula has given me great joy, and I can’t wait for the people of the diocese and the state to get to know her as well!” said the Rev. Anne Jolly, president of the Standing Committee.

“I am honored and humbled to have been elected as the 13th Bishop of Chicago and thank the people of the diocese for affording me the opportunity to minister among them,” Clark said. “The people of the Diocese of Chicago have exhibited faithful and creative ministry, passion for justice and resilience. I am excited to learn more about the diocese, its people, parishes and communities. I look forward to diving in and beginning our journey together.”

Bishop-elect Clark plans to join the staff of the diocese on March 15 in advance of her ordination and consecration on April 24. More information about that event, which will be held in keeping with public health restrictions in place at the time, will be published in upcoming issues of the diocesan newsletter.

Consent to the election of bishops, which dates to the earliest days of the Episcopal Church, is mandated by Article II Section 2 of the church’s Constitution and Canons. The process of consenting to Bishop-elect Clark’s election, outlined in Canon III.11.3, began shortly after her election, when Jolly notified the Presiding Bishop’s office and standing committees across the church that she had received proof of Clark’s ordinations as deacon and priest, a testimonial signed by convention delegates and clergy that she was “duly and lawfully elected,” and certificates from a medical doctor and psychiatrist who had performed required examinations. After receiving the certification, bishops and standing committees had 120 days to provide their consent.

In cases where a majority of bishops or standing committees do not provide consent within 120 days, the election is declared null and void. Although failure to gain consents is rare, in 1875, the Diocese of Illinois, precursor of the Diocese of Chicago, was denied the consents of standing committees when it elected the Rev. James DeKoven as bishop due to controversy over his Eucharistic theology and practice. During the 21st century, only two bishop elections have failed to gain consents: Northern Michigan in 2009 and Haiti in 2019.

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La Rda. Paula Clark oficialmente se convirtió en obispa-electa de la Diócesis de Chicago el 10 de febrero, cuando el comité permanente recibió noticias que la mayoría necesaria de obispos con jurisdicción y comités permanentes en diócesis a lo largo de la iglesia han consentido a su elección.

“La Diócesis de Chicago se emociona que la Rda. Paula Clark es nuestra obispa-electa. Su base profunda en fe, pasión para la justicia, sentido de humor y grandes destrezas en liderazgo le equipan a liderar nuestra iglesia en el mundo actual. Llegar a conocer a la obispa-electa Paula me ha alegrado mucho, y no puedo esperar a que el pueblo de la diócesis y el estado la conozcan también” dijo la Rda. Anne Jolly, presidenta del Comité Permanente.

“Me siento honrada y humilde al ser elegida para ser la 13° obispa de Chicago y agradezco al pueblo de la diócesis por brindarme la oportunidad de ministrar entre ellos”, Clark dijo. “El pueblo de la Diócesis de Chicago ha exhibido ministerio fiel y creativo, pasión para la justicia y resiliencia. Me emociona aprender más sobre la diócesis, su pueblo, parroquias y comunidades. Anhelo dedicarme de lleno y comenzar nuestra jornada juntos”.

La obispa-electa Clark planea unirse al personal de la diócesis el 15 de marzo antes de su ordinación y consagración el 24 de abril. Más información sobre ese evento, el cual se celebrará según las restricciones de salud pública en vigor en ese momento, se publicará en próximas ediciones del boletín diocesano.

El consentimiento a la elección de obispos, lo que se remonta a los primeros días de la Iglesia Episcopal, se encarga por el Artículo II Sección 2 de la Constitución y Cánones de la iglesia. El proceso de consentir a la elección de la Obispa-electa Clark, destacado en el Canon III.11.3, empezó poco después de su elección, cuando Jolly notificó a la oficina del Obispo Presidente y los comités permanentes en la iglesia que ha recibido prueba de las ordinaciones de Clark como diácona y sacerdote, un testimonio firmado por delegados de la convención y clérigo que ella fue “elegida debidamente y legalmente”, y certificados de un médico y un psiquiatra que han realizado pruebas requeridas. Después de recibir la certificación, los obispos y comités permanentes tenían 120 días para proporcionar su consentimiento.

En casos donde una mayoría de obispos o comités permanentes no proporcionan consentimiento dentro de 120 días, la elección se declara nula y sin valor. Aunque no ganar consentimientos es raro, en 1875, la Diócesis de Illinois, precursor de la Diócesis de Chicago, se negó los consentimientos de comités permanentes cuando eligió el Rdo. James DeKoven como obispo debido a controversia sobre su teología y práctica eucarística. Durante el siglo XXI, solo dos elecciones de obispos no han ganado consentimientos:  Northern Michigan en 2009 y Haití en 2019.